La desinformación es una de las principales herramientas de influencia externa del Kremlin. Rusia ha construido una red global de influencia informativa que combina medios abiertos y encubiertos, adapta sus operaciones a audiencias específicas y se estructura en torno a cinco pilares fundamentales: comunicaciones oficiales del gobierno, difusión de mensajes a escala mundial financiados por el Estado, captación de fuentes intermediarias, instrumentalización de las redes sociales y desinformación facilitada por medios cibernéticos. Estos pilares funcionan como un sistema integrado: a menudo, una narrativa se origina en uno de ellos y es rápidamente amplificada por los demás, generando un “efecto multiplicador” que aumenta su alcance y resonancia.
Las agencias estatales rusas RT y Sputnik siguen siendo los pilares de esta proyección, pero la estrategia ha evolucionado hacia enfoques más segmentados y menos explícitos, adaptados a los temas que generan mayor interés en cada país. Asimismo, redes informales de periodistas e influencers sin afiliación oficial a medios rusos actúan como difusores de desinformación prorrusa. Esto se complementa con entidades que ofrecen servicios de influencia a cambio de pago.
Estas son algunas de las conclusiones del informe Russian Disinformation Landscape in Latin America: Narratives, actors, techniques and case studies. Brazil, Mexico and Venezuela coordinado por Fundación Maldita.es, con el apoyo de New Eurasian Strategies Centre, en colaboración con Cazadores de Fake News (Venezuela), Verificado.mx (México) y el periodista de datos, Daniel Bramatti (Brasil). Puedes leer el informe completo en inglés aquí.
Venezuela, el principal socio regional de Rusia
Según una investigación de varias organizaciones venezolanas, entre ellas verificadores como Cazadores de Fake News o EsPaja, los medios estatales venezolanos pasaron de publicar menos de 50 artículos mensuales con referencias a RT y Sputnik en 2019 a superar los 500 en marzo de 2022. La cooperación se institucionalizó además mediante acuerdos entre Caracas y Moscú, incluido un memorando entre el Ministerio de Comunicación e Información venezolano y Sputnik en 2024.
Según los datos recopilados en el informe de Fundación Maldita.es, el ecosistema venezolano experimentó un cambio después del 3 de enero de 2026, tras la captura de Nicolás Maduro, cuando se observó una caída de los contenidos pro-Kremlin publicados por actores estatales, la eliminación de determinados contenidos publicados en redes sociales y un cambio hacia una comunicación gubernamental de menor perfil respecto a Rusia.
No obstante, las colaboraciones entre ambos países siguen su curso, tal y como pudimos ver el pasado 22 de septiembre de 2026 en un evento que aludía a la desinformación y el fact-checking, organizado por la Universidad Internacional de las Comunicaciones de Venezuela que contó con la presencia del embajador de Rusia en el país, Sergey Mélik-Bagdasárov, entre otros, y promocionado posteriormente en las redes sociales de la embajada rusa en Venezuela.
México: el Club de Periodistas de México y la Agencia Católica de Noticias
En México, el modelo de difusión de los contenidos desinformadores y las narrativas pro-Kremlin es diferente. El objetivo estaría menos centrado en generar una posición abiertamente favorable a Moscú que en preservar la neutralidad mexicana respecto a la guerra de Ucrania.
Destaca el papel del Club de Periodistas de México y de su publicación Voces del Periodista. El 72% de sus contenidos son republicaciones de medios estatales rusos y el 53% procede principalmente de RT y Sputnik.
Otro actor a destacar es la Agencia Católica de Noticias. Tal y como desveló una investigación previa de Maldita.es y Verificado.mx, la agencia, nacida en 2019, republica de forma habitual campañas de desinformación originadas en webs rusas como Argumenty i Fakty o RIA Novosti. Comparte agenda en contra los derechos reproductivos y LGTBIQ+ con el Kremlin; temas sobre los que también difunden contenidos, algunos desinformadores, junto a un entramado de páginas web y tiene el foco también en España con colaboradores como el editor de campañas de CitizenGo y AcTÚa Familia, una “plataforma cívica provida, profamilia y prolibertad”, basada en los principios del humanismo cristiano.
La estrategia en México incluye también contenidos dirigidos a públicos específicos. Algunas narrativas vinculan la guerra de Ucrania con la inseguridad y el crimen organizado en el país, mientras otras presentan a Rusia como un contrapeso frente a la influencia de Estados Unidos. En plataformas como TikTok, el mensaje se adapta a públicos jóvenes mediante contenidos de carácter más visual y sensacionalista.
Brasil: la narrativa de Ucrania y el crimen organizado
La influencia pro-Kremlin en Brasil se articula en buena medida a través de organizaciones y figuras locales, mientras que RT y Sputnik tienen una audiencia directa más limitada. Una de las principales narrativas conecta la guerra de Ucrania con la criminalidad brasileña. En redes sociales circulan afirmaciones que sostienen que armas destinadas a Ucrania terminan en manos de organizaciones criminales como el Comando Vermelho o el Primeiro Comando da Capital.
Otros mensajes se dirigen a sectores de izquierda mediante discursos sobre multipolaridad, los BRICS y la reducción de la dependencia del dólar, mientras que determinadas organizaciones y actores explotan cuestiones vinculadas con los valores tradicionales y las políticas culturales para conectar con públicos conservadores.
Telegram como centro de distribución
Aunque las plataformas utilizadas varían según el país, Telegram es el principal centro de distribución identificado en el análisis. Según los datos recopilados, alrededor del 70% de los contenidos observados se distribuyeron a través de Telegram. El contenido puede comenzar en medios estatales rusos, pasar posteriormente a cuentas locales y terminar circulando por X, Facebook, WhatsApp o TikTok. Esta estructura permite que mensajes originados en medios vinculados al Kremlin aparezcan posteriormente como opiniones de periodistas, influencers o analistas locales. La consecuencia es que la procedencia original del contenido puede resultar menos evidente para el público.
Los investigadores identificaron 43 actores dentro del ecosistema estudiado. De ellos, 23 (el 53%) actúan principalmente como amplificadores de contenidos producidos por terceros, mientras que otros 10 son principalmente productores de mensajes originales y otros 10 cumplen ambas funciones.
Actores vinculados al GFCN
Algunos actores identificados en la región como productores de desinformación a favor del Kremlin ostentan credenciales de “expertos” en la Global Fact-Checking Network (GFCN), una alianza que se definen como “verificadores” lanzada en 2025 por la agenda estatal rusa TASS y ANO Dialog, una organización “sin fines de lucro” fundada en 2019 por el Departamento de Información y Tecnología de Moscú, sancionada por la UE. En Maldita.es ya contamos que algunos de sus denominados “expertos” habían compartido y difundido campañas de desinformación rusas y narrativas afines al Kremlin.
Cabe destacar que actualmente 13 de esos “expertos” de la GFCN provienen de países latinoamericanos. La red responde a una estrategia deliberada para agrupar y conectar a figuras influyentes locales de diversas regiones bajo un marco narrativo y una estructura organizativa comunes, permitiéndoles amplificar las narrativas favorables al Kremlin en sus respectivos contextos. Asimismo, esta iniciativa respalda la continua expansión de la red, reforzando su influencia regional y fomentando el intercambio constante de contenidos y la interacción.
Más allá de las redes sociales
En México, RT desarrolló en 2024 (y lo ha repetido con publicidad en taxis en 2026) una campaña publicitaria física en Ciudad de México y otras ciudades, con anuncios en vallas, estaciones y paradas de autobús. También organizó talleres presenciales para periodistas. En Venezuela, los investigadores documentaron reuniones entre representantes de Sputnik, TASS y ANO Dialogue y actores vinculados al aparato de comunicación gubernamental.
Estas actividades buscan algo más que aumentar la audiencia: pretenden generar legitimidad en ámbitos periodísticos, académicos e institucionales y facilitar posteriormente la circulación de determinados mensajes y narrativas.
El objetivo: reforzar divisiones más que convencer
Estas campañas no parecen orientadas principalmente a transformar a ciudadanos que no simpatizan con Rusia en partidarios del Kremlin. Su estrategia sería más bien aprovechar divisiones que ya existen y endurecer posiciones.
De los 240 contenidos observados y analizados, 94 (el 39%) fueron clasificados dentro de la categoría de acciones destinadas a socavar o polarizar, siendo el efecto más relevante el refuerzo de divisiones preexistentes en torno a Estados Unidos, la guerra de Ucrania, la identidad nacional, la seguridad y los valores culturales.
En este sentido, la guerra de Ucrania funciona como un eje común. Afirmaciones sobre la supuesta corrupción de Volodímir Zelenski, el supuesto desvío de ayuda occidental, la presencia de mercenarios latinoamericanos, la expansión de la OTAN o la idea de que Ucrania es un Estado controlado por fuerzas nazis. El propósito de esta narrativa es contribuir a que los diferentes públicos latinoamericanos perciban el conflicto como un enfrentamiento con responsabilidades compartidas y se mantengan neutrales.
Puedes leer el informe completo en inglés aquí. Paralelamente, el Nest Centre ha elaborado un informe complementario, basado en la investigación y los datos recogidos por Fundación Maldita.es, que puedes leer en este enlace.
Metodología
La investigación emplea un enfoque de métodos mixtos que combina el análisis cuantitativo de una base de datos creada a partir del monitoreo de redes sociales con entrevistas cualitativas semiestructuradas realizadas a verificadores de datos de cada uno de los tres países estudiados. La recopilación de datos fue llevada a cabo por Cazadores de Fake News (Venezuela), Verificado (México) y el periodista de datos Daniel Bramatti (Brasil), bajo la coordinación de Fundación Maldita.es.
El análisis sigue el marco ABCDE de James Pamment (2020), que estructura la investigación en torno a cinco dimensiones: Actores, Comportamiento (TTP), Contenido, Distribución y Efecto. Las tácticas se codifican según el marco DISARM Red, y la tipología de actores sigue la clasificación del SEAE (canal estatal oficial, medio controlado por el Estado, canal vinculado al Estado y canal alineado con el Estado).
La base de datos se estructura en dos hojas: ACTORES (43 registros que incluyen tipo, plataforma, métricas y nivel de confianza en la atribución) y ELEMENTOS OBSERVABLES (240 registros de contenido que incluyen URL originales y archivadas, afirmación, narrativa, TTP y métricas de distribución).